Se dice que en África habitó el primer hombre de la tierra hace cerca de 190.000 años. Sin embargo, ¿qué es lo que ocurre en la actualidad que mantiene a este continente en el más atrasado del globo?
¿Será que están arraigados en sus tradiciones o el trato que le ha dado el mundo a sus pobladores los ha acostumbrado a ser siempre un país del tercer mundo, criado sólo para servir al resto?
Veamos las razones por las que África es hoy el continente olvidado por la mano Dios: ese que conocemos en occidente, claro.
Desde que existe registro de la vida humana, que África ha padecido todas las pestes de la humanidad. No sólo en cuanto a las enfermedades, pestes y calamidades que envía la naturaleza se refiere, sino que en el continente negro abundan la corrupción, los tráficos de todo tipo, muertes, guerras y por si fuera poco, pobreza y hambre.
En el primer caso, la corrupción que existe entre los gobernantes de los 53 países que conforman el continente ha llevado que más del billón de dólares que la ayuda económica externa que llega se esfume tan rápido, como lo haría un litro de agua en medio del Sahara.
Y es que si bien la pobreza y el hambre son dos de los grandes flagelos que afecta a los pobladores de ese continente, no ha existido por parte de los dirigentes políticos la posibilidad de cambiar la triste realidad que afecta a más de la mitad de los africanos: Más de 350 millones de personas viven con menos de un dólar cada día.
Y éstos, a su vez, no encuentran mejor forma de trazar sus futuros dejándose envolver por el tráfico de armas, diamantes y corrupción, las que les entregan una luz de esperanza para acabar con su deplorable situación.
Países como Sierra Leona y Costa de Marfil han sido iluminados por el brillo de los diamantes. Sin embargo, a sus alrededores la pobreza continúa carcomiendo las carnes de sus pobladores que se dedican a extraer esta roca para que otros se la lleven a un precio regalado.
Mafias, delincuencia, crimen, tráfico, pobreza, hambre.
En un territorio de 30.272.922km² de extensión donde la población es muchísima –se estima que sobrepasa con creces los 910 millones de habitantes- pero en el que no existe acceso a una “buena” calidad de vida porque ésta no existe como concepto, sino que sólo existe para aquellos que la visitan o desde fuera se compadecen de los más de las malas condiciones en las que habitan los africanos.
Y aún cuando los organismos no gubernamentales se esmeran en ayudar a los países africanos, la ayuda no se canaliza de la mejor forma, debido a la alta burocracia existente en el continente y la falta de orden jurídico en sus naciones.
Falta de liderazgo y organización política
La incansable disputa por los territorios que históricamente han tenido el resto de los países que han colonizado África no han logrado unificar una tierra que sustenta su economía y su forma de vida mediante las mafias y el tráfico de armas y diamantes. Subvaloradas sus tierras y en dónde los colonizadores han hallado siempre, como único “objeto” de valor, la fuerza de los nativos de África, no existe una potencia que se haya interesado en las áridas tierras africanas con tal de buscar en ellas algo más que no sea aprovechamiento de todas sus bellezas.
Tierras infértiles.
Otro de los grandes problemas de África es la aridez de sus tierras. Es por esta razón que los campesinos locales tienen muy pocos bienes para extraer y lo venden a un bajo costo con tal de solventar sus necesidades básicas. Se habla de que en sólo un 38% de la tierra de África es arable y un 31% se considera inservible la tierra para pastar. Y la situación empeora con el transcurso de los años.
Es esta baja fertilidad la que ocasiona que los poco que se produce, se venda aun bajo precio (para poder vivir).
La economía en África no ha podido solidificarse debido a la alta inflación existente, la que aumenta los precios locales y obliga a las naciones a emitir bonos para compensar su déficit de circulante, terminando pagando intereses altísimos a los bancos extranjeros.
Hambre
El hambre en el continente es producto también de los conflictos internos existentes en naciones como Somalia y Kenia. Sus pobladores están más pendientes de conservar su seguridad interna que de solventar los alimentos de sus familias. Una situación de constante conflicto interno y externo entre los países africanos, quienes ven como última prioridad el hecho de mejorar su calidad de vida, sino que, como animalitos, buscan imponerse ante los demás bajo “la ley del más fuerte”.
Todo lo antes señalado genera un círculo vicioso: delincuencia, mafias sólo consigue el hambre de los más desposeídos, que a todo esto se duplican cada 23 años.
Pero, volviendo a lo primero. Nacidos para servir. ¿A quién? A un planeta que sólo ha subvalorado a la población africana y que continúa valiendose de ella para obtener beneficios propios.
lunes, 1 de junio de 2009
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