El hecho de que existan conflictos entre dos grupos que no pueden convivir dentro de un mismo espacio geográfico, refleja que el espíritu que Dios no está en ese lugar.
Tengo la certeza de que así como Dios prometió algo, será capaz de dárnoslo, incluso, aun cuando no lo pidamos.
En base a eso, considero contradictorio que tanto los musulmanes como los judíos defiendan un trozo de tierra (prometida), en nombre de Dios o en nombre de una creencia que lo único que debiera hacer es dar un propósito de vida para ambos grupos.
Dios no es conflicto, independientemente de cómo lo llamemos. Para algunos es Mahoma, para otros es Jah o Jehová, para otros Alá o para otros el tan cercano a nosotros Jesús.
Y esto no significa que esté filosofando acerca de mi fe, sino que el concepto que el hombre debiera tener de Dios, dice relación con un Dios de amor.
La Biblia dice en 1era de Juan 4:8 "El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor". Y no hablo sólo de un Nuevo o uno Viejo Testamento. Sino que de un concepto de Dios que saque lo mejor del ser humano, que arranque desde lo más profundo de su espíritu el deseo y el suficiente compañerismo para compartir aquel trocito de tierra que para tí es tan valioso como para el que te acompaña y que fue creado con el mismo Amor que tú.
O si se prefiere, por el mismo Amor que tú.
lunes, 16 de marzo de 2009
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